Debes tener en cuenta que en los currículos de última generación se pide información muy completa sobre elementos ‘soft’ que son más complicados de mantener consistentemente maquillados.

Recuerda que el objetivo del currículo es conseguir una entrevista de trabajo. Al final, si te has vendido por encima de tus posibilidades, todo se descubrirá cuando te pongas frente al entrevistador.

De acuerdo con la última evaluación anual que realizó la consultoría Risk Advisory Group, el 70% de los 5,000 currículos que se investigaron contenía alguna imprecisión. Lo que más se suele tergiversar son los títulos académicos. En la evaluación de este año, uno de cada cinco historiales contaba con alguna inla-mentira-en-un-cvexactitud en este sentido.

Para Vaughn Tan, profesor adjunto en la UCL School of Management, “los empleadores y las empresas de contratación también son los culpables de que los candidatos mientan o modifiquen la verdad”. Añade que “es muy tentador adornar los títulos académicos, porque los empleadores sólo se centran en eso, en lugar de en el resto de habilidades que se necesitan para optar al puesto. No es bueno dar prioridad a la eficiencia en lugar de a la eficacia”.

Pero esto está empezando a cambiar. Les Berridge, consultor jefe de la empresa de contratación Networkers International, cree que, sobre todo durante la entrevista, los empleadores se fijan más ahora en la capacidad del candidato que en los títulos académicos. De este modo, no hay necesidad de mentir sobre los certificados.

Los empleadores consideran cada vez más irrelevantes los éxitos pasados de los candidatos y también la forma en la que los venden gracias a un currículo ‘tradicional’. Por eso cada vez tienen menos sentido las mentiras en la hoja laboral o las exageraciones -en tiempo de crisis se tiende a desinflar la trayectoria- acerca de lo que eres y lo que has hecho. Sin olvidar que la simple lectura del CV ya no permite darse cuenta de qué tipo de profesional eres exactamente. Lo correcto es evaluar a la persona y no sólo su trayectoria.

El escaparate de las redes, que nos aportan valor añadido y una marca personal y profesional, se convierte en una ventana indiscreta que habla de lo que somos, de lo que hacemos y sabemos, las 24 horas, los siete días de la semana. Resulta imposible cerrarla o suspenderla, porque la identidad que construyes y la actividad que desarrollas no se puede detener cuando convenga. Ni siquiera cuando te quedas en paro podrás disimular ni ocultar la realidad que supone esa falta de actividad.

Fuente: http://gestion.pe/empleo-management/vale-pena-mentir-su-cv-2176070