¿Cómo adquirir la virtud?

Ente las muchas definiciones de la palabra “Educar” existe una, inspirada en Aristóteles, referente a los hábitos: “Educar es ayudar a los hijos a crecer en virtudes”.

Hoy en día, se habla más de educar en valores que en virtudes. Este cambio no es correcto y puede llevar a la confusión. La palabra “valor” no es sinónimo de “virtud”. El valor es necesario para ayudar a otras personas a practicar el bien y también puede ser necesario para hacer alguna mala acción. La “virtud” se define en términos generales como: “Un hábito operativo bueno”. Los aprendizajes producen y refuerzan, a través de la repetición, una predisposición de la persona hacia unas conductas determinadas. Esta predisposición o hábito afecta a la persona completa, alma y cuerpo.

Adquirir un hábito supone, indudablemente, un esfuerzo. Una vez conseguido, el acto o actos propios de ese hábito se ven enormemente facilitados. La repetición de actos no siempre es suficiente para adquirir un hábito, es conveniente que la persona que los hace quiera realizarlos. La intención del acto tiene más influencia en la adquisición del hábito que el acto en sí mismo. Los hábitos se adquieren mejor por medio de: ¨Actos libres repetidos con esfuerzos¨, los cuales deben de ser conscientes y queridos por la persona que los hace. Al principio, es necesario poner esfuerzo en realizar el acto. Cuando este esfuerzo no es necesario y el acto se repite fácilmente, se ha conseguido el hábito o se está en buen camino de conseguirlo, de este modo se va adquiriendo la virtud.

Fernando Corominas (2006)
Educar hoy

Sobre el programa:

Estos y más conceptos serán abordados en el Programa Emocionarte que empieza el lunes 06 de enero en la Universidad Católica San Pablo (UCSP). Informes e inscripciones: Campus San Lázaro. Urb. Campiña Paisajista s/n Quinta Vivanco, Arequipa. Más información en: http://liderazgo.ucsp.edu.pe/emocionarte/